Lo que no se dice de Rajoy y su gobierno, sin empleo y sin derecho a cobrar el paro

Más de un millón de desempleados no reciben ninguna prestación



Un 62% percibe ayudas de carácter asistencial, de menor cuantía que las contributivas

En los últimos 12 meses el paro ha caído en 347.137 personas hasta dejar el número de parados inscritos en las oficinas de los servicios públicos de empleo en 3.335.924. Sin duda, una buena noticia que se debe en gran parte al excelente comportamiento del sector turístico, que de nuevo este año se situará en cifras récord.

Pero para más de tres millones de trabajadores todavía no ha llegado la ansiada oportunidad que les devuelva a la vida laboral. Además, más de un millón y medio de estos parados tiene que hacer frente a su día día sin ningún tipo de prestación o subsidio, y quienes se encuentran protegidos cada vez lo están más por ayudas asistenciales y no prestaciones de carácter contributivo.

Subsidios de menor cuantía que cubren unos mínimos a aquellos parados que o bien no han cotizado durante suficiente tiempo para poder percibir una prestación contributiva o bien la han agotado, al haberse prologando su tiempo en situación de desempleo.

Pese al importante número todavía de parados en nuestro país, el número de beneficiarios de las prestaciones por desempleo ha caído de forma preocupante en los últimos años. Así, la tasa de cobertura del sistema de protección por paro se situó a cierre de junio en el 55,6%, más de 20 puntos por debajo del pico máximo que alcanzó en 2010, en plena crisis, cuando fue del 78,4%.

Ayudas de carácter asistencial

Según los datos publicados esta semana por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social y que van con un mes de retraso respecto al paro registrado y la afiliación, es decir, corresponden al mes de junio, de los 1.764.983 beneficiarios de prestaciones y subsidios de desempleo, sólo 672.474 perciben una prestación contributiva. El resto, casi un 62% cobra una ayuda de carácter asistencial.

De estos, 752.266 percibe un subsidio; 202.159, la renta activa de inserción; 111.375, el subsidio eventual agrario, y 26.709, las ayudas por participar en el programa de activación para el empleo dirigidas a los parados de larga duración, los que llevan más de un año en paro.

Sin duda, estos desempleados son los que peor lo tienen porque no sólo les resulta más difícil acceder al mercado laboral -al haber estado tanto tiempo en paro-, también en muchos casos han agotado su prestación y sólo cuentan con las ayudas asistenciales.

Pero no son los únicos, la elevada rotación de los empleos y la escasa duración en un mismo puesto trabajo impide en ocasiones que se cotice lo suficiente para tener derecho a poder cobrar una prestación por desempleo.

Alta rotación en el empleo y temporalidad

Las mujeres y los jóvenes son dos de los colectivos más afectados por esta última situación al verse especialmente golpeados por la temporalidad y por los contratos a tiempo parcial involuntarios.

El sistema de protección por desempleo en España tiene como eje central la prestación contributiva, con la que se pretende compensar la pérdida de salario en situaciones desempleo. Proporciona una ayuda (el 70% de la base reguladora durante los seis primeros meses y el 50% desde el séptimo mes) cuando se ha contribuido al menos 360 días en los seis años anteriores, y puede prolongarse hasta dos años si se ha contribuido más de seis.

Como denuncian las profesoras Ana Arriba y Gloria Moreno en un estudio publicado en la gaceta sindical de CCOO sobre la situación de los desempleados sin cobertura, estas condiciones «limitan el acceso a la protección contributiva a los colectivos con empleos de corta duración y expulsan a los parados de larga o muy larga duración que han crecido durante la crisis».

En cuanto a las prestaciones de carácter no contributivo son unos subsidios destinados a ayudar a aquellos parados que no reciben ningún tipo de prestación por desempleo. Son de menor cuantía y su duración es diversa en función de la edad del beneficiario, si tiene o no responsabilidades familiares, padece alguna discapacidad, ha estado en prisión, etc.

Y si la situación ya es preocupante con los datos estadísticos que proporciona el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), todavía lo es más si se analiza la Encuesta de Población Activa (EPA).

Según el análisis llevado a cabo por las profesoras Arriba y Moreno, de los 4,5 millones de parados estimados en la EPA en 2016, más de tres millones declaraba que no recibía ninguna prestación o subsidio y sólo 1,5 decía que sí cobraba alguna ayuda.

Desde UGT, su secretaria de Políticas Sociales, Empleo y Protección Social, Mari Carmen Barrera, denunciaba hace unos días que la reducción en los últimos años del sistema de protección por desempleo, unida al elevado paro de larga duración y al efecto desánimo constituyen «situaciones que incrementan el riesgo de pobreza y de exclusión social entre los hogares».

Por eso, desde CCOO, consideran «imprescindible» que, ante la caída continua de la protección por desempleo, el Gobierno mantenga la ayuda del Plan Prepara, una ayuda extraordinaria que se concede durante seis meses para aquellos desempleados de larga duración o con responsabilidades familiares que hayan agotado todas las prestaciones o subsidios.

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